Vivatium organiza documentación de salud que aportas tú. Es tuya, y estas son las reglas.
No compartimos tus datos. Nunca.
No los vendemos, no los cedemos y no comerciamos con ellos, bajo ninguna circunstancia. Tampoco entrenamos ninguna inteligencia artificial con ellos.
Tus informes pasan por una IA para leerlos
Es lo que convierte una foto en un episodio estructurado. Va bajo contrato de encargado de tratamiento, con prohibición contractual de entrenamiento y retención mínima. Sin esto, la app no podría leer un informe.
Ni siquiera nosotros podemos leer tu historial
El texto libre y los documentos se guardan cifrados con una clave por perfil. Quien administra la plataforma no tiene ningún permiso sobre tus episodios, tus documentos ni tus observaciones: puede ver que tienes 12 informes, nunca qué dicen.
Tus datos viven en Europa
La base de datos y los archivos están en Fráncfort, en la Unión Europea, y de ahí no se mueven. La empresa que presta el servicio está en Dubái, así que quien la administra accede a esos servidores desde allí — nunca al contenido de tu historial, que va cifrado y no se puede leer desde el panel. Tus informes son datos de salud, una categoría especialmente protegida, y la base para tratarlos es tu consentimiento explícito, que puedes retirar cuando quieras borrando tu cuenta.
Tú decides qué se ve y quién lo ve
Puedes exportar todo y borrarlo cuando quieras. Cuando le das el teléfono a un médico, le estás dando acceso tú: la app no comparte nada por su cuenta.
Lo que Vivatium no es
No es un registro médico oficial, no sustituye a tu historial clínico ni al criterio de un médico. Las observaciones que genera son eso, observaciones para comentar con un profesional: nunca un diagnóstico ni una indicación de tratamiento.